Los esguinces y torceduras pueden afectar básicamente a cualquier articulación del cuerpo, pero siempre son más comunes en el tobillo. Para su tratamiento efectivo te recomiendo la web de valdepenasfisiosalud, porque allí encontrarás a los mejores profesionales, consiguiendo así tener los mejores resultados en el menor tiempo posible.

En todo caso, es importante tener en cuenta que de unos buenos cuidados de tu esguince de tobillo dependerá que puedas conseguir una buena recuperación. Por este motivo, he reunido algunos consejos que te permitirán cuidar el esguince y tener una recuperación mucho más rápida.

Consejos para el cuidado de un esguince

Estos consejos se aplican en especial cuando los esguinces son leves, si el caso ya es más grave será mejor consultar con un profesional de la salud. Para el cuidado de estos esguinces debes seguir estos consejos:

Guardar reposo

Este es un punto básico que debes tener en cuenta y que te ayudará a no empeorar la lesión. Se debe evitar cualquier tipo de movimiento normal, y en algunas ocasiones puede ser necesario una inmovilización del miembro afectado. De esta forma, se puede evitar que la lesión pueda empeorar y tendrás una mayor comodidad.

Uso de hielo

El uso de hielo es algo muy importante a tener en cuenta, y te permitirá reducir la inflamación de la zona ayudando a la recuperación rápida. En todo caso, debes mantener el frío durante 15 o 20 minutos y repetir cada 1 o 2 horas en las primeras 48 a 72 horas desde que se produce la lesión. Nunca te debes aplicar el hielo directamente en la piel, sino que debes ayudarte con un paño para evitar quemaduras en la piel.

Elevación del miembro afectado

Esto ayudará a que se pueda tener un drenaje de líquidos de la zona afecta, consiguiendo así reducir la inflamación de una forma óptima. Lo mejor será elevar el miembro por encima del nivel del corazón, y así tendrás los mejores resultados.

Compresión de la zona

Siempre será bueno mantener la articulación inmovilizada en especial en las lesiones que no son muy graves. Se puede utilizar una tobillera para mantener la articulación en su posición y que al mismo tiempo se pueda mover suavemente evitando lesiones adicionales.

Puedes vendar la zona desde el extremo más lejano, dejando la venda un poco ajustada para que se estimule la circulación sanguínea y de líquidos. Pero asegúrate de no ajustarla demasiado porque podrías empeorar la lesión.