negligencias medicas

Aunque a simple vista nos parezcan expresiones casi iguales cuando hablamos de negligencia del profesional y negligencia profesional en nuestro despacho de abogados negligencias médicas tienen significados distintos.

No ya solamente a lo referente a su significado sino en el ámbito judicial también. Por ello hemos pensado que en el siguiente post deberíamos intentar explicar de una manera sencilla y entendible lo que la  jurisprudencia generada por los juzgados y tribunales de nuestro país ha establecido para diferenciar ambos conceptos.

Los cuales vemos que se suelen usar casi indistintamente en el lenguaje común pero que marcan una diferencia muy clara a la hora de establecer un tipo de pena o multa si se demuestra que al final sí hubo negligencia médica.

Cuando nos referimos a imprudencia profesional estamos hablando de la clara impericia que se ha dado durante la intervención en un asunto médico. Se supone que al otorgarle a cualquier profesional dicho título presuponemos a esa persona totalmente capaz y competente.

En este caso la competencia da lugar a la impericia, y se entiende que el profesional se ha visto incapaz técnicamente de ejercer su profesión. Esto puede ser debido a la ignorancia del profesional en el tema o a un fallo durante la ejecución de su profesión.

En ambos casos estaremos frente a una negligencia, con graves daños para el paciente, los familiares y cómo no todo el personal sanitarios que se ve implicado.

 

¿A qué nos referimos  cuando hablamos de negligencia profesional?

Básicamente estamos diciendo que la negligencia cometida fue culpa profesional. Es decir, a la falta de aptitudes  o conocimientos en el desempeño del ejercicio que se le requería. Es un concepto cualitativo en lo referente a la culpa.

Por decirlo con ejemplos, un profesional de medicina general obrando como anestesista sería un tipo de negligencia. Un cirujano plástico que lleva operando desde hace cincuenta años y que no ha renovado en técnicas y comete una negligencia (porque ahora determinados materiales se encuentran prohibidos para su uso).

 

¿Y cuándo hablamos de negligencia del profesional?

Estamos hablando de todas aquellas negligencias médicas que han sido culpa del profesional.

En este caso excluimos cualquier falta de conocimientos o actualización de estos, no es una negligencia médica sino una imprudencia que se ha visto agravada por algún tipo de transgresión en los deberes técnicos que se le presuponen al profesional. Dicha imprudencia vuelve muy peligroso el ejercicio de su profesión.

En otras palabras, este tipo de negligencia no significa que el profesional desconocía que no debía actuar así y que por ello actuó de forma deficiente, en este caso SÍ tenía los conocimientos necesarios pero no actuó como se esperaba de él.

Por lo tanto se trata de un caso grave de irresponsabilidad profesional.

Un ejemplo de tal negligencia podría ser que el profesional acudiese  a su trabajo en estado de embriaguez, no cumpliese el protocolo tras una operación o se tomase el ejercicio de sus deberes para con sus pacientes de forma liviana (despersonalizarles, darles un diagnóstico de forma abrupta, etc).

En estos ejemplos vemos claramente que el médico conoce muy bien cuales son sus deberes y obligaciones, así como la forma de cumplirlos pero decide o hace (comete errores por cansancio, estrés, falta de sueño) algo que desencadena en una negligencia médica.

Como habíamos apuntado al principio diferenciar ambos términos es muy relevante en el marco penal. Es decir, a la hora de acudir a un despacho de abogados de negligencias médicas para solicitar una indemnización, la imposición de una pena que conlleve una multa, una inhabilitación de las funciones o una pena privativa de libertad.

Pero por ejemplo, en otros marcos, como el procedimiento civil o el procedimiento administrativo, esta distinción es casi irrelevante, sin contar claro que para los damnificados no habrá diferencia ninguna solo consecuencias.