Como decíamos en el anterior post, ahora toca elegir otras cosas, la más importante es la aleación del acero, pero en muchas tiendas son incapaces de explicarlo, bien por no saberlo o bien por qué los mismos proveedores no dan toda la información, lo normal es que venga en la funda o caja del cuchillo, lo normal es que sea de acero inoxidable, y que contenga acero carbono, que hará que posea un buen corte, molibdeno y vanadio que respectivamente le proporcionan resistencia al desgaste y a la corrosión, busque que su cuchillo tenga esas cualidades y le será más fácil, que tenga un buen corte y que cuando se desafile con el uso normal pueda recuperar el filo con una chaira o con un afilador manual.

Marcas hay muchas, por ejemplo la alemana Wüsthof, las españolas 3 Claveles y Arcos, todas poseen estas virtudes.

Una marca japonesa u alemana suele ser más cara, como Kai y la anteriormente citada Wüsthof, su precio es más elevado pero la calidad es buenísima, la suelen comprar los profesionales. Si no quiere gastar tanto y busca una buena calidad-precio para su cocina las marcas españolas son una gran opción, huya del made in china.

El tema de los mangos es otro debate, los hay de colores, de Abs, de Pom, de maderas de varios tipos, que varían el precio, pero aparte de si nos gusta más o menos, compruebe que sea ergonómico y si su peso total se ajusta a usted, han de ser fuertes, bien remachados.

Algunos cuchillos llamados forjados se refieren a la virola que poseen, son más fuertes y resistentes, indicados para los profesionales de la cocina y para los que quieran cuchillos duraderos para su hogar.

Una vez elegido el cuchillo (no dude en consultar con un profesional) y se lo lleva a casa no se olvide de seguir las recomendaciones del fabricante, evite malos usos, mantenga el filo cuidado, cuando empieza a cortar mal es el momento de pasarle la chaira, es fácil de usar, ponga el filo a unos 20º perpendicularmente y pase el filo por ella desde la parte tocante al mango, la más ancha, hasta la punta, por toda la chaira, sin levantarlo en el proceso, hágalo por las dos caras y las mismas veces de cada lado, piense que con un cuchillo que corta mal hacemos más presión que con el que corta bien a la primera, si tenemos la desgracia de cortarnos, el corte será más profundo con el que no corta, pues apretamos más.

Siguiendo pautas y consejos elegiremos, por fin, el cuchillo apropiado para nuestras necesidades.