clases particulares

Hay unas cualidades que definen a todos los buenos profesores y que tendremos que teners si queremos triunfar (Aunque nos planteemos solamente dar clases particulares en verano).

1- Conocer y saber explicar. Lo primordial de todo es tener un conocimiento amplio sobre la materia que queremos explicar: tendremos que saber dominarla a fondo para poder resolver todas las preguntas o dudas que tengan nuestros alumnos. Sobre todo, a la hora de explicar materias educativas, tendremos que estar bien informados de todas las novedades puesto que estas suelen cambiar de año en año. Una vez que tenemos todo el saber, hay que aprender a transmitirlo; de nada nos vale ser una enciclopedia andante si no somos capaces de explicar o razonar de tal forma que nuestros alumnos se queden con los conceptos importantes. Una frase que siempre ayuda es “tienes que saber explicarlo de tal forma que hasta tu abuela lo entendería”. Un concepto es claro para nosotros porque ya sabemos los conocimientos pero tenemos que pensar que nuestro alumno parte de cero.

2- Tener paciencia y constancia. Tanto para encontrar el primer trabajo y para ir ampliando clientes como para las clases en particular. Hay muchos profesores particulares, muchas aplicaciones y al principio va a ser complicado empezar. Los alumnos pueden ser muy diferentes entre ellos, desde los más rebeldes de la clase que han suspendido todo y sus padres les han obligado a dar clases, a alumnos que quieren aprender algo por sí solos. Tendremos que tener paciencia y ser constantes con las explicaciones, entender que a veces tendremos que repetir una idea, un paso o un acorde veinte veces hasta que salga. Y sobre todo ser capaces de transmitir esas cualidades a nuestros alumnos, puesto que ellos son los primeros que desisten o se desesperan en el proceso.

3- Ser empáticos. Tendremos que pensar que el aprendizaje para la otra persona es una forma de evaluación, que se siente intimidado por una figura de autoridad como puede ser alguien que sepa más que él. Hay que entender que habrá días en los que se frustre o se bloquee y tendremos que saber cómo actuar en esos casos, calmándolo y animándole a que siga.

4- Ser divertidos. Es decir: aprender jugando sin querer aprender. Cuando hacemos una tarea amena y divertida es mucho más fácil que nuestro alumno nos preste atención y aprenda de forma más veloz.

5- Ser buenos en marketing. Las clases particulares siguen siendo materia del “boca a boca”. Esto significa que, por muy buen profesor que seamos, si no sabemos vendernos a nosotros mismos por encima de la competencia, nunca podremos enseñar que somos los mejores.